Realizar el duelo es poder atravesar el dolor de la ausencia física para poder reestablecer el vínculo de amor que siempre hubo entre ambos, vínculo que es inmortal .

Transitar el duelo no implica separarse de quien murió sino aprender a relacionarse con él desde el recuerdo sano, aprender a vivir con la ausencia y encontrarle un nuevo sentido a nuestra existencia.

Vivir el duelo requiere hacer uso de la fortaleza que todos llevamos dentro y de la cual probablemente nunca habíamos tenido conocimiento, aquella parte de nosotros reservada sólo para casos de emergencia.

Sin darnos cuenta recurrimos al "baúl" de herramientas básicas que tenemos en la "buhardilla" de nuestra personalidad, de nuestra historia.

El duelo me transforma en protagonista, es un proceso activo en dónde se ponen en juego mis propios recursos de un modo especial y único.

El terapeuta se convierte en guía y apoyo, ayudando al consultante a reconocer y desarrollar sus propios recursos pero también estimulando nuevos.

En el comienzo del duelo vemos opacado el recuerdo de la VIDA de quien murio y solo se recuerda el hecho de su muerte por eso en honor a nuestro ser querido que murió hay que sacar de nuestra vista SU MUERTE, porque hay que preguntarse

¿que quedó de su vida, que sentido tuvo?

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